jueves, 24 de abril de 2014

VACÍO





Estoy vacía.
Doy constancia de este estado de gravidez pesado y monótono que me ataca de tanto en tanto, sin saber exactamente las circunstancias que provocan esta insuficiencia creativa que me mantiene en suspensión entre ser yo, o descansar de mi misma.
Este es un virus sin prescripción facultativa que ataca y vulnera la porosidad del alma, infiltrándose calladamente, absorbiendo los jugos del numen, paralizando todo mecanismo externo que pudiera insinuar un ápice de actividad interna capaz de transformar lo cotidiano en excelente, lo vulgar en poesía, las maniobras superficiales en obras de gran tonelaje donde excretar el máximo de fluidos líquidos y sólidos contenidos en la sangre.
Es un deterioro sin precisión ni tiempo. Es un estar muerto a sabiendas que se está vivo: una morbosidad consciente que degenera la parte intuitiva y la convierte en pesadilla condicionada al poder de las indecisiones.
Una quiere y no puede; se sustenta irracionalmente de su propia desgracia engañándose a si misma con argumentos de folletín barato, descendiendo a los suburbios del inconsciente ,escarbando en las mazmorras ancestrales para encontrar un significado a tal vacío, un espacio vital donde un extirpar las vísceras del aburrimiento y hacer con ellas una obra de grandes dimensiones.
La autopsia no da resultados de envenenamiento alguno. Todo parece estar en orden ordinario y convencional; no se detecta pasivo ni activo: el asco es un detonante que no estalla, solo inquieta.
Así pasan los días con sus horas, sus minutos, sus segundos y sus milésimas.
Todo paralizado.





El vacío es un espacio lleno de todo, solo hay que saber en que momento se percibe movimiento. Se ha consumido la energía y debe recargarse. Pero la espera es pasiva no se acepta, inquieta y exige reposo.
No es la primera vez que esto me ocurre y sospecho que tampoco será la última. Si tuviese que describir los síntomas más relevantes los diseñaría en un escenario completamente en blanco con un punto negro en el centro. Situada en el centro de ese punto divisando un universo de nada, un infinito espacio en blanco carente de actividad, de color,sin sonido ni aromas: una inmensidad donde la única referencia de mi existencia es ese diminuto punto negro que se sostiene para sostenerme ,evitando mi definitiva caída hacia la nada.
Mi naturaleza me exige más de lo que me da. Mi carácter es fuerte pero vulnerable, se distorsiona cuando los elementos se niegan a colaborar en el crecimiento,con el poder que me otorga el entendimiento. Quiero atravesar los límites de la paranoia, deshacerme de todo lo inculcado,erradicar toda semilla plantada durante la ausencia de mis misma ,mientras esperaba el germen de la sabiduría.
Un universo en blanco ausente de colores y dinamismo. Un enorme lienzo invalido y yermo , a la espera de mi vuelta, de mi potencial encarcelado, de mis delirios de ser vivo y latente desvirgando sentimientos vírgenes.
Pero todo subyace en el invernadero aparatosamente camuflado bajo toneladas de espeso estiércol, terreno abonado por experiencias fofas y desgarbadas, sedimentos fósiles que tal vez nunca vean la luz del sol,ni aborten fetos mal engendrados.
Es un tiempo de espera desesperante; un tiempo sin matices ni líneas. Completamente blanco.
Tengo un refugio, construido a base de mis propios despojos. En el suelo cobijarme en tiempos de nada, escondida de mi misma, sonriendo bobamente a todo aquel que me mira con extrañeza porque no me ve: un refugio para esconderme cuando me apetece ser de nadie, cuando las horas me devoran con ansiedad carnívora.

A LA ESPERA-  óleo- THERESSA

Puede parecer un tanto dramático este desespero, para todo aquel que nunca se ha sentido vacío, para quien no ha sentido nunca la ausencia de si mismo, ni conoce la plenitud inquietante de la creatividad.
Me anima el silencio que entre la niebla me alerta de un mundo más allá del blanco. Me mantiene en el formol conservador dentro de un tubo de ensayo, como cuando era un feto sujeta al cordón que me alimentaba y nada sabía del exterior que me esperaba.

Escribo, porque las letras supuran desde esa caverna del intelecto que se resiste a la parálisis total.
Cuando escribo ensucio el blanco con el vómito expresivo de aquello que sienta mal y que se debe expulsar. A la vez digiero, adiestrando al cuerpo a ser contenedor de vacíos y repletos.
Es un tiempo opaco sin opción a nada. Tiempo de sentencia por infringir las leyes de la espontaneidad, por engendrar forzudamente estados ingrávidos flotando en el espacio sin apenas saber volar.
Estoy vacía.








jueves, 3 de abril de 2014

MICROORGANISMOS AEROBIOS





Existe un desencanto global que afecta principalmente a la sensibilidad. Una enfermedad del alma que disminuye las defensas que estimulan las ganas de vivir, de amar, de crear.
La humanidad envejece sin haber sido joven. Se aceleran los mecanismos que destruyen el ambiente, creando una especie de resistencia ficticia que cada vez se infecta más con las malas costumbres y los experimentos para soportar de manera sintética la falta de oxigeno.
Cada ser, individualmente, soporta como puede la asfixia,cada unidad cerebral ordena a sus neuronas resistencia y tolerancia para descongestionar en lo posible el caos mental que nos involucra en una locura colectiva.
No existe espacio en el alma, ni percepción en el cuerpo para pensar en nadie más, aparte de uno mismo. No tenemos tiempo ni espacio para remediar el dolor descomunal que afecta a la otra mitad de la humanidad que sobrevive sin voluntad ni fuerzas para averiguar el porque de su mala suerte, el porque de sus destinos carentes de todo.
Estamos globalmente enfermos, nos contagiamos unos a otros a través de la respiración. 
Hemos contaminado con nuestras ambiciones hasta el mismo aire que respiramos.
Ese aire que transita de un espacio a otro arrastrando nubes y sembrando campos, afecta de manera directa a todos y cada uno de nosotros, diseminando muertes y proyectando sumisión, desencadenando conflictos y reduciendo el sistema inmune que sostiene la naturaleza.
Cada vez es mayor el desinterés por todo, cada vez nos afecta menos la discapacidad del alma que se ha visto obligada a ser un elemento combustible sin otra misión que la de pasar desapercibida, debido a su invisibilidad.



Nuestras creencias se sostienen a base de doctrinas cada vez más opresivas, cada vez más reaccionarias, sujetas todas ellas a un pacto de fe que nos sustenta bajo la protección de dioses prefabricados con materiales de construcción y derribo, todos ellos también invisibles, pero contundentes en sus leyes, obsesivos en sus reformas, criminales en sus castigos.
No hay espacio en nuestras vidas para pensar en la vida de otros. Amamos con prisas y pactando tiempos y medidas que comercializan el amor con fines interesados. Destruimos, conscientes de la mala herencia que dejaremos a nuestros descendientes, aquellos que heredaran incluso ese aire contaminado, exterminio total de semillas y buenas voluntades.
Hemos tomado decisiones nefastas que nos afectan en grandes proporciones, decisiones indisolubles al tiempo y el espacio, porque las reafirmamos en cada obstáculo que interfiere en nuestros intereses, en nuestras ambiciones, en esa inagotable sed de poder y tener que resume la existencia en una lucha constante donde todo acaba en extinción y muerte.
Estamos incapacitados para pensar por nosotros mismos, a fuerza de dejar que se piense y se decida por nosotros. Hemos dejado en manos ajenas nuestras vida confiados en las buenas intenciones de aquellos que gobiernan en nuestros hogares, en nuestras mentes, que invaden nuestro espacio más intimo despojándolo de toda personalidad, de todo rastro que delate un perfil autónomo e insumiso.
Ellos nos llevaran por su camino sin demasiado esfuerzo, porque somos el rebaño del pastor que hemos elegido y aunque sabemos de antemano que acabaremos en el matadero nos importa un bledo, porque nos adaptamos conformes a sus mandatos dictatoriales y a sus leyes discriminatorias.
Todo contribuye a que cada vez pensemos menos, que estemos sumergidos en la vacuidad de un tiempo que nada vale, porque es un tiempo perdido entre los escombros de una sociedad cada vez más robotizada, más desprovista de medios en defensa propia, más impregnada de sofisma
y desnaturalizada, más logísticamente torturada por los mismos medios que pretenden sumirnos en una sociedad avanzada y moderna.





El ser humano, pese a sus adelantos tecnológicos, pese a sus descubrimientos científicos, pese a sus creencias en otros espacios y su insistencia en reencarnarse, para ser otra vez simio, no comparte esos avances ni entiende su verdadera potencialidad, sigue siendo un obstáculo para si mismo, empeñado en impedirse como ser libre y pensante, reducido a una medida que no parece crecer, ni tener interés por dejar atrás el canibalismo y dejar de ser un depredador de si mismo.
Avanzamos, claro que avanzamos y en esos avances coexisten con sus contradicciones, cada paso positivo tiene su carga de negativo, de nosotros depende ver en cada situación el dominio de lo uno y de lo otro.



La esperanza nos mueve a esperar....¿Esperar que?
Quizás a que sean los mismo que nos dictan los que nos devuelvan la naturalidad, el reconocimiento, la igualdad, la inteligencia, la libertad, la paz...
Cosa necia, porque actuarían en contra de sus intereses tan lucrativos ,de sus objetivos globales tan mal intencionados.
Tal vez sea cierto que tenemos lo que nos merecemos, que seamos suicidas voluntarios, conscientes de nuestro propio crimen, que aceptemos nuestra existencia sobrecargada de materia antes que dar un paso hacia la realidad, hacia la consciencia de no ser nada, sin ser los otros, esos otros a quienes les ha tocado la parte mala del conocimiento humano, a quienes les ha tocado ser el experimento de laboratorio donde nacen los descubrimientos que solo benefician a una parte de la humanidad. Sin ellos, sin esos conejillos de indias, nosotros no podríamos disfrutar de tanta abundancia y tanta prosperidad.




viernes, 14 de marzo de 2014

EPIDERMIS






Victor Rodriguez
En su piel las arrugas, escondían los rasguños del tiempo, que otrora fueron traviesos juegos de plenitud.
En su cuero curtido se escondían los trinos de aves pasajeras que migraron a climas más cálidos.
Era en su piel, donde yacían las sombras, entre vericuetos de tiempo resumido. Su piel no se arrepentía, no borraba las huellas de la adolescencia, ni los rastros del clímax enarbolado en las noches.
Entre  pliegue y pliegue, las sustancias formaron estratos  primarios, donde la vida guardaba episodios géstales.  Fue en su epidermis, donde lenguas de sabia rastrearon caminos, para llegar al pecado mas cometido desde el Edén al desguace.
A flor de piel resurgían cadáveres no enterrados, retozos de sucesos, fórmulas magistrales, suburbios trasnochados, remiendos, esencias...


Victor Rodriguez

Flacidez que gemía en la tersura del miedo, recobrando episodios desmembrados, imágenes claudicadas, señuelos macerados en estrategias comunes.
Con la piel en carne viva las heridas se apaciguaron, cicatrices que pernoctan en un trazo sin retorno; manta del cuerpo, sensor del alma, curtimiento al sol que recubre carne; carne que  se resguarda del viento caníbal.
Se dejó la piel en escalofríos verdes, brotes frágiles  de esperanza, temblores secos, emanaciones superfluas, grotescos anacronismos, funambulescas representaciones, coitos fraudulentos que cohabitan con los diamantes que jamás vieron la luz.
Todo en su piel es sarcasmo, flujos y reflujos que se resisten a dejar el cuero que los sustenta; ironías latentes en espacios caducados, resguardados en colágenos, sebos y otras sustancias.
Fue cuestión de piel, elegir a los resucitados. Receptora de bienes y fracasos, despedazadora cruel, sensible caparazón ocultando trastiendas orgánicas, donde se funde el oro con la carne.
Piel marcada con el fierro candente de la inmoralidad oculta. Transmisión de poderes confinados a un cuerpo irresoluto; desprotegida faz que afronta el tiempo temible de la putrefacción y la nada.
Mudó la piel siendo lagarta, espécimen que afronta los cambios inesperados protegiendo su especie de posibles exterminios.
Fue piel de gallina, de cebolla, de cordero, elefante; terruño fértil, secano hambriento. Fue barbecho a la espera, fértil oasis, cemento. Mantequilla derretida, seda, fuego, fría escarcha, acequia. Veda de caza, noria que gira, retal, cuero cabelludo, cuero depilado. Fue sed y  hambre, descamación, regeneración, escarmiento...putrefacción.
Fue su piel el receptor más grande, la referencia clave, el principio del fin la percepción, la esquela.




Victor Rodriguez


En su piel, las arrugas, escondían los rasguños del tiempo, que otrora fueron traviesos juegos de plenitud.
El tiempo se queda prendido en la memoria de la piel. Nada escapa a su tacto sutil, nada muere en la acción del tiempo.



sábado, 8 de marzo de 2014

DÍA ,TODOS LOS DÍAS, DE LA MUJER





             Fue creada, dicen, de la costilla de un hombre. Devaluada desde su concepción,la mujer, sigue en su categoría de ser inferior, como si los siglos no se atreviesen a desmentir o rectificar tal deformidad.
Los que así dejaron escrita semejante estupidez como legado a la humanidad, sin duda alguna,debieron ser hombres.
La mujer alberga en su seno la vida que sigue con la vida, la aportación masculina, para que esto suceda, es sin duda imprescindible, pero el peso de la existencia entera recae sobre la mujer.
Las diferente religiones con sus respectiva creencias, hacen uso y abuso de la sentencia primigenia, afirmando que proviene de sus dioses la mengua de oportunidades,la humillación, la sumisión y el acato.
El ser humano, en su prepotencia, se adjudica el derecho de inventar dioses a la medida de sus conveniencias. No satisfecho con eso, fabrica una corte de embajadores que representan y acatan las ordenes de esos dioses, erigiendo leyes, discriminando por razones de sexo, restando posibilidades y degradando la propia inteligencia en función de esas leyes represivas.
La disminución de derechos y bienes concedidos por la madre naturaleza viene siendo, con los años, algo menos acusado en según que países, pero en otros sigue siendo una ley imperativa que no cede paso a la libertad femenina por razones,repito, de tradición religiosa, incultura e intereses que rinden determinados beneficios.
Lo peor de todo este desagradable panorama es la resignación y la impotencia con que muchas mujeres acaban cediendo a la voluntad machista de esas tradiciones, aceptando que su lugar en la vida es una causa que no les pertenece, que sus derechos como personas son efectos y defectos que atañen unicamente a las decisiones impuestas por los hombres, representantes directos de las leyes divinas.
Un creador divino no puede menospreciar la obra más productiva de su creación, ni reducirla a una insignificante aportación para satisfacer el egoísmo y la necesidad de la otra mitad productiva.
Hombre y mujer fuero hechos para complementarse en un juego de verdades intensas y gozosas.
Uno y otro se engendran en el útero emergiendo de una vagina, y yacen en un mismo seno, cuando extinguen sus energías.
Una mujer soporta los dolores del parto, sabe, por el dolor, que solo es el inicio de interminables sucesos que aportaran mucho más dolor y apenas escasas felicidades. Una mujer se abre, pera ser sembrada, pero al igual que la tierra,se pertenece a si misma, no es esclava del sol que la engendra y la fecunda.
No es el amor un engaño que sodomiza y maltrata, no es un señuelo para atenazar, torturar, martirizar, obligando a un determinado estado de excepción, a condicionar la vida de aquella, que por reglas de un juego social, se la juzga en inferioridad de condiciones.
No se es mujer por vocación, ni por obligación, ni tan siquiera por derecho. Se es mujer por naturaleza, por disposición, por la razón más razonable que pueda esgrimirse. La de ser ante todo un ser humano.
Ningún politicastro cerrado de mente y anclado en la prehistoria, puede decidir sobre cuerpo alguno ni voluntad alguna. Persistir en reafirmar que es un pecado que condena la ley divina causar la interrupción de un embarazo, cuando se apoya una guerra en la murieron miles de niños, que ya habían visto la luz y habían aprendido a amar el don de la vida. Cuando se condena a la miseria a miles de niños que están sufriendo el desperfecto descomunal de la hipocresía clerical, siendo vejados y sodomizados por los que ,sin derecho alguno, condenan a las mujeres que abortan.
Una vida es importante desde el momento que se siente amada y aceptada, del mismo modo que un adulto incrementa sus defensas ante las adversidades si recibe amor.
Hoy,día social de la mujer, bueno, creo que una es mujer todos los días, me siento igual de mujer que el resto de mis días, vividos y los que me queden por vivir.
Me condeno a mi misma, por no ser capaz de abrir los ojos de la mente a millones de compañeras que no gozan de la libertad para volar con sus alas, sin que una intención divina materializada por el poder de la masculinidad, les ampute las plumas.
Impotencia siento también hacia las abluciones, las burkas, los ácidos derramados sobre bellos rostros, las violaciones, los malos tratos, los abusos sexuales en las guerras, las castas, las humillaciones...
Te felicito mujer, por soportarlo todo.





miércoles, 5 de marzo de 2014

SOLDADOS INDIRECTOS







Les he visto en la televisión, con sus atuendos de camuflaje, sus cascos a juego y sus botas de duro cuero. Cargados con un arsenal de muerte, arma en mano, visera trasparente, rostro incógnito y mirada hacia nadie, esperando una orden para sembrar el miedo, el pánico, el desorden caótico que contradice el orden natural.
Cargan contra quienes no piensan como ellos, contra todo movimiento ajeno a sus ideologías.
Son empleados de guerra, adiestrados para el combate, desposeídos de su identidad como individuos sociales, preparados para no sentir, no ceder, no desertar.
Tras ellos un ejercito de ejecutivos que nunca dan la cara ni arriesgan el cuerpo, un ejercito de campeones en luchas tras la puerta cerrada, donde se ejecutan las ordenes y se conceden licencias para aniquilar.
Ellos visten como buitres, impecables trajes negros, con anudadas corbatas y semblante osco y resumido. Muestran cierta apatía, cierta falta de interés por todo aquello que no se resuma en cifras, estadísticas, fuerza y poder.
Cuesta creer que alguna vez fueron niños, que mamaron de un seno y ensuciaron pañales, que lloraron y sufrieron por objetivos imposibles o un dolor de barriga.
Cuesta creer que sintieran amor por sus padres, que acariciasen con ternura el cuerpo de una esposa, que llorasen ante el parto de un hijo.
Uno se pregunta cuando y como se volvieron impermeables a la sensibilidad, cuando cambiaron el cuerpo por una coraza, cuando dejaron de ser humanos para atacar a los de su misma especie convirtiéndolos en esclavos.
Los humanos luchan por sus ideales, combaten por derechos que acaban torcidos, doblegándose siempre hacia la ley del más fuerte.
El más fuerte lo es por su capacidad de medios e infraestructuras para llevar a cabo los objetivos planificados. Aquel que active la bomba atómica será el más fuerte, porque acabara con todos los ideales incluyendo a los cuerpos que los contenían.
Es un ejemplo bastante duro, difícil de digerir, pero en realidad es así como funcionan las cosas en este planeta de necios.





Un soldado es un humano al servicio de su país, de sus gentes y de sus objetivos. Su trabajo consiste en luchar para defenderlo de sus agresores, de aquellos que invaden sus fronteras, de quienes pretenden robar un pedazo de tierra que está inscrito en el mapa de propiedades.
Un soldado es un humano adiestrado para matar, para torturar, para acabar con todo ser viviente que interfiera en sus pertenencias,sean de la cualidad y calidad que sean.
Es un trabajo como cualquier otro, remunerado y con sus pagas extras. Para ser un soldado no hace falta una carrera universitaria, ni un examen previo sobre la historia de la humanidad, ni un exagerado amor a la patria. Tampoco se precisa un currículo sobre experiencias anteriores que avalen aptitudes para aniquilar. No se precisan dotes de súper hombre, ni un especial sentido de la responsabilidad. Un soldado no nace, lo hacen.
Cuesta creer que aquel que mata pueda expresar amor hacía algo o alguien; cuesta creer que aquel que arrebata una vida pueda fecundar otra y dotarla de amor.






Cuando una madre trae un ser a la vida abre su cuerpo al amor, se desposee de si misma e inicia su carrera como progenitora,cuidadora, inculcadora de todas las virtudes humanas, educadora hasta donde sabe. No creo, estoy segura, de que ninguna madre desea que su hijo sea soldado, que renuncie a todo lo enseñado, a todo lo recibido, para dar su vida a cambio de un amor patriótico que solo le servirá como sepultura. No creo que ninguna madre, en su instinto más profundo, desee que su hijo acabe con otras vidas sembrando el dolor a otras madres. Eso es lo que yo quiero creer, como madre, pero es posible que también hayan madres soldado, nefasta herencia humana.
Cada día presenciamos crímenes obscenos, cometidos con total impunidad. Cada día se nos muestran cuerpos desgarrados, anémicos,  hambrunos, despojados de toda su dignidad, expuestos al canibalismo racional que presume de cultura y civismo. Es ya una costumbre a la que nos hemos acostumbrado, una imagen diaria que nos cansa y nos obliga a cambiar de canal por aburrimiento.
Es ya un hecho cotidiano la suma de estadísticas que nos revelan las muertes a larga distancia, que por distancia no nos afectan. Es un hecho consumado que por consumo exigimos, que nos atañe y nos afecta, pero al que cerramos el cuerpo a la sensibilidad, convirtiéndonos en soldados indirectos, cómplices de todos los crímenes perpetrados con autorización.





La razón cede su puesto a lo absurdo, así defendemos una tierra que se pertenece a si misma, un planeta al que maltratamos y agredimos constantemente, sembrándolo de minas anti personas, rodándole sus pertenencias ,quemando sus áreas, contaminando sus mares y sus cielos.
Por matar, matamos todo aquello que nos sustenta, arrebatando el derecho a la vida de nuestros semejantes, condenándoles a ser seres inferiores, mostrando indiferencia hacia todas sus calamidades.
Algún día,tal vez. Las fuerzas del mal se vuelvan contra nosotros, nos degraden hacia un estado inferior por un capricho de los buitres de traje negro y corbatas anudadas.
Algún día, tal vez, necesitemos ser todos soldados, desprovistos de todo sentimiento humano,defendiendo pertenencias que nada tienen que ver con nuestra propia vida. Quien nos acogerá?








sábado, 22 de febrero de 2014

DE PROFESIÓN, INQUILINA





IBIZA


Una va y viene de casa en casa, dejando espacios llenos de respiraciones , rastros apenas perceptibles que se fundirán con la ocupación de nuevos rastros.
Ser inquilino es como ser viajero, no echar raíces en un mismo lugar, no ser dueño de ámbito alguno, ocupar y desocupar acarreando enseres, renovando las energías en cada cambio, estimulando la imaginación, removiendo las ideas, completando ciclos.
Nunca he sido dueña de casa alguna, bueno si  indirectamente, de la casa de mis padres, mi lugar de infancia, mi primer territorio, mi primer pueblo, mi recién llegada a la casa del mundo, con una vida recién estrenada y una mente sin contaminar.
Mi padre falleció dejando la casa vacía de su presencia, llena de sus recuerdos, ocupada por sus descendientes que la malvendieron para poder seguir sobreviviendo. Desde entonce mis asentamientos han sido innumerables, bien por el traslado a otros pueblos o ciudades, por necesidad de cambio o por finalizar el contrato no renovable.
No ser dueño de nada tiene sus ventajas, no obliga a la permanencia ni causan cansancio las mismas dimensiones, los mismos espacios, los cachivaches y las tramoyas con sus mismos decorados.
No arraigarse a una ubicación determinada renueva los mecanismos de la improvisación, modifica los estados de permanencia generando un sinfín de posibilidades migratorias que siempre tienen como resultado la regeneración.



AYER-FLORES DE CASA

No ser dueño de nada, tiene también sus pequeñas, digo pequeñas porque a mi me lo parecen, desventajas.
Entre ellas quizás la más grave es la de pagar un alquiler de por vida sin llegar a ser dueño de nada. Pero si se tiene en cuenta que en definitiva siendo dueño o siendo inquilino uno no puede llevarse nada cuando desaparece de toda materia, entonces la igualdad es evidente.
Claro que están las sucesiones y aquellos que heredan propiedades ya consumadas y sin más coste que las debidas contribuciones y tasas, pues esos si son  afortunados, lo hijos de la suerte, los verdaderos agraciados con la lotería providencial.
Se suceden los unos a los otros invirtiendo sus esfuerzos en nuevas propiedades, ampliando sus dominios para fortalecer a sus nuevos descendientes, que a su vez continúan con la tradición familiar creando verdaderos imperios y acumulando fortunas incalculables.
Es decir. Del esfuerzo de una generación se benefician sus siguientes generaciones.
Ser inquilino es un despropósito accidental ocasionado por un propósito inicial que no llego a materializarse.
Sea como sea, los unos y los otros, vivimos  emparentados por el mutuo acuerdo de sostener la empresa.
Cuando el inquilino decide ser propietario, siembra , y sus raíces se extienden por las baldosas emparrándose por las paredes, llegando hasta los cimientos donde se riegan con el sudor de su frente, sudor que mantiene húmedas las entrañas de ese fruto que rendirá prósperos beneficios a sus descendientes. Convierte en perpetuo el trámite iniciado.




CAMPO DE IBIZA



Desalojar un espacio para alojarse en otro es una existencia nómada en el asfalto, un no querer ser de un mismo sitio porque los sitios no se mueven, hay que moverse en ellos.
Ser de ningún sitio en concreto es una meta sin límite, una inquietud que también se hereda, una genética primitiva implantada en el subconsciente que difícilmente se puede desvalijar.
Inquilina yo, hoy me siento simple, identificada en este escrito inspirado en un cambio. Un nuevo cambio de domicilio, esta vez por la venta de la propiedad. En esta casa he pasado seis años, rodeada de pinos y animales, a pocos metros del mar y en plena naturaleza.
Dejo mis flores sembradas, mis momentos de felicidad esparcidos por el suelo, mis tristezas guardadas en un pozo sin fondo de donde sale el agua que me ha bañado, la nube que lo lleno, el silencio de la nube que nunca me reveló su origen.
Ocuparé un nuevo espacio, también verde. Mis animales me acompañaran. Sembraré nuevas flores que necesitarán mis cuidados, ambas nos proporcionaremos felicidad.
El sudor de mi frente se verterá en el esfuerzo por mantener ese espacio, aunque nunca será de mi propiedad, solo yo me pertenezco y añadida a mi, el emocionante camino de innumerables cambios, de fructíferas experiencias que enriquecerán mi única pertenencia. Mi vida.

Soy inquilina permanente. Mis acuerdos con la naturaleza no me permiten excederme más allá de lo que me pertenece por ley de vida, mis antecesores no supieron o no quisieron, o no pudieron dejarme herencia tan lucrativa. Soy inquilina, pues, por naturaleza, en este globo terráqueo en que que todos somos inquilinos y que nadie heredará, porque no habrán herederos.






IBIZA






jueves, 20 de febrero de 2014

CONSUMICIÓN-CONSUMACIÓN





ALICE NEEL

Que historia la nuestra, que destino más hambriento, siempre en eterna lucha para sostener el cuerpo. Diríase que el planeta entero padece hambre de canibalismo, devorando la propia materia con que se sustenta.
Una madre tras otra pariendo generaciones, hombres y mujeres batallando por amores que reclaman más vida; siglos, edades, tiempos que transcurren enterrando a sus muertos en espacios reducidos, justo la medida de un cuerpo.
Permanencia de huesos que amarillean en la penumbra, vacíos de tuétano, raídos y secos. Testimonio calcáreo sin conciencia de haber sido, ocupando un espacio de silencio entre los vivos, sustentando la permanencia de sus recuerdos.
Finalidad humana sin finalidad alguna; acaso tenga un fin concreto esta existencia nuestra, tan costosa y delimitada; acaso seamos portadores de existencias pasadas que vivieron en otras galaxias, en otros espacios dentro de un espacio común, lugares extinguidos que envejecieron solos sin dejar más huella que la nuestra.




ALICE NEEL

Identidades con idénticas anatomías, cuerpos que se sustentan con la fe y el egoísmo, con la esperanza y la mentira, rellenos de maquinaria, quemando constantemente combustible, cada vez más costoso, cada vez más escaso.
Ojos y bocas, oídos, orificios nasales, anos, vaginas y penes. Entrada y salida de flujos y necesidades.
Paladares que saborean sangre, narices que aspiran aire y resuellan miedo; bocas que hablan y profieren gritos, oídos que permanecen sordos al grito de las bocas; ojos que devoran paisajes inalcanzables, miradas perdidas en alguna razón sin lógica.
Anos que vacían materias desechables, combustión de la lucha que sustenta la vida. Vaginas que reciben penes, penes que inyectan, involucrándose en un juego de placeres y supervivencias.
 Una tras otra las vidas se suceden: nadie recuerda más allá de esos apellidos que tuvieron rostro, esos rasgos que nos cedieron nuestra anatomía, esas características que nos confieren una imagen diferente entre un sinfín de imágenes comunes.
Uno solo no cuenta para nada, un insignificante átomo tampoco. Es el conjunto la unión, el acoplamiento, la diversidad, el complemento; la minuciosa elección de la caprichosa casualidad que, incansable, diseña y elabora a cada segundo un nuevo soplo de inteligencia viva.
Tan difícil es la supervivencia como el entendimiento común. En cada rasgo humano existe un rasgo primitivo, un origen, un inicio de sospechosa procedencia, un comportamiento común que nos hace hermanos y enemigos, diferencias que nos separan, razas que nos seleccionan, perpetuidades que nos humillan, potencias que nos aplastan, sociedades que nos distinguen, religiones que nos sacrifican, leyes y tabúes, discriminaciones, intolerancias, acosos y derribos, recuperaciones y pérdidas.


ALICE NEEL
Todo históricamente gravado, perpetuado en la memoria del tiempo, en el transcurso de las horas que restan y multiplican vidas.
 Difícil averiguar de dónde venimos si ni tan siquiera sabemos porque estamos ni donde nos dirigimos.
Difícil coincidir en un todo cuando las experiencias nos ofrecen perspectivas diferentes, puntos de vista dispares, analogías sin coincidencia. Todos necesitamos lo mismo, pero el camino para conseguirlo exige bifurcaciones. Llegar… ¿Dónde?
¿Acaso sabemos cuál es la dirección correcta?
¿Alguien puede demostrar con certeza ser el poseedor de la verdad?
Existen tantas verdades como mentiras, tantos caminos como vidas, tantos desacuerdos como incidencias, tantas posibilidades como objeciones, tantos y tantos y tantos….
Falta tiempo, una sola vida, con tanto trabajo para sustentarla, no deja demasiado espacio para ser vivida.  Pero si tuviésemos diez vidas y conciencia de las anteriores, la tarea sería la misma, el cuerpo exige su ración diaria, el cuerpo no tolera el desgaste corrosivo ni la oxidación permanente, el cuerpo exige todas las atenciones, del cuerpo depende incluso el equilibrio emocional.
Y de repente el hombre se ennoblece emergiendo de la materia, tomando forma de vida, emulando la belleza, creando materia con su alma. Nace del arte y en el arte se identifica. Crea y compone, sonidos, formas, gestos, palabras. Emite y recibe, trasmite y expande.
Nace de un ser dentro de un ser, se eleva y sueña, edifica y permanece. Se inspira en la propia vida con sus deformes e informes, refleja su estado como mente, su idea como idealismo, se crece y reduce, amplia su consciencia y en algún lugar del universo el objetivo de la vida se eterniza.
                      

ALICE NEEL