viernes, 19 de septiembre de 2014

DESNATURALIZACIÓN








Es un duro golpe para la naturaleza esgrimir la indiferencia hacia todas sus manifestaciones. Desafiarla, equivale a potenciar el dolor y la incertidumbre, adoptando una actitud de insalubridad que desvalija el cuerpo de sus herencias primarias, exponiéndolo a merced de mutaciones que repercuten en todo el sistema inmunologico.
Cada vez son mayores las represalias, cada vez mayor la frecuencia con que asistimos al desmantelamiento de la naturalidad para ser robots impulsados por las mismas ambiciones, dejando las neuronas colgadas en un espacio en blanco donde se imprimen códigos ajenos a nuestra personalidad, alterando nuestro carácter, invadiendo nuestro intelecto, calcinando cualquier síntoma de espontaneidad que pueda sintonizar con el verdadero sentido de la vida.
El contagio por desidia se produce cuando invadidos por el miedo, esperamos un rescate que nada tiene que ver con lo que tememos; intoxicado el cuerpo por un sistema opresivo y exigente, entregamos nuestra mente al servicio de cualquier solución que nos alivie de tan desquiciado martirio.
Nuestra identidad individual se desintegra y se mezcla como un grano de arena en un desierto árido donde solo los vientos cambian la posición de las dunas, siendo estás siempre las mismas a merced de los caprichos del viento.



Un rebaño de cuerpos desnaturalizados que solo ven el camino que más conviene al pastor; una masa compacta conducida al matadero sin opción ni recurso humano que la salve de su destino.
La capacidad de adaptarse a un sistema dopado con la ambición es resolutiva. Fácil decisión que se premia con la simplicidad de una vida sin demasiados complejos ni actitudes personales que destaquen de lo establecido.
La naturaleza incita a dejarse llevar con la exigencia de ser libres para disfrutarla. No señala caminos, los insinúa, despeja el espacio por donde transitamos,llenándolo solamente con nuestra voluntad para reconocer sus enormes gratitudes aceptarnos como somos con la posibilidad siempre de descubrirnos.
De todos los males que afectan a la humanidad el saqueo desmesurado de los recursos naturales, la contaminación del medio y la mutación genética con que manipulamos los alimentos son el mayor crimen que perpetramos contra nosotros mismos.
 


La insaciabilidad de unos y la necesidad de otros contribuye al desequilibrio racional de la naturaleza, convirtiendo el planeta en un caos sin identidad.
Es difícil respetarse a uno mismo si uno no es dueño de sus propios valores, si uno no se reconoce animal racional con la capacidad de domarse,sin valorar el espacio que habita como la mayor riqueza para su sustento.
Cuesta encontrar un rincón desinfectado, un camino sin latas ni plásticos, una porción de oxigeno descontaminado, un cielo sin motores, un rio sin espuma...
Proliferan las enfermedades desconocidas; lo antinatural muestra sus desagradables síntomas de manera perceptible...no encontramos defensa, y las nuestras, las que recibimos por herencia materna, están tan adulteradas que han perdido el juicio y se dejan manipular por los fármacos como solución antinatural, siguiendo un tratamiento adecuado a los tiempos desnaturalizados.
Todo cuanto comemos esta infectado por toxinas, y en el mismo alimento se incluyen los paliativos para impedir su toxicidad.
Los animales son engordados en tiempo récord, alimentados en espacios cerrados, encasillados en en jaulas que les impide la movilidad para evitar un desgaste de energías. Sacrificados en cadena, sin respeto al dolor ni al estrés. La carne contiene más pesticidas y fungicidas que proteínas y todo esto es digerido por el humano, que evacua en la naturaleza el fertilizante desnaturalizado.
Congelados y enlatados filtran sus conservantes en los intestinos, circulan por la sangre, se depositan en nuestros órganos, se acumulan en nuestras neuronas y contribuyen a ese paranoico enloquecimiento institucional donde la naturaleza pierde su calidad y se convierte en una espectadora impotente y desvirtuada.
Los vegetales tampoco se salvan de la infección.



Mundo de insanos y descerebrados que han perdido el control sobre sus propias vidas ,achacando el problema a un desborde de superpoblación.
Padecemos porque desconocemos, ignoramos porque nos acomodamos, mientras envejecemos sin haber apreciado un ápice de todo lo que nos fue regalado.
La capacidad de destrucción del ser humano es equiparable a su capacidad de creación. Destruir no precisa esfuerzo, construir requiere un esfuerzo continuo de integración con la naturaleza, un reconocimiento a la vida en todas sus ventajas e incomodidades, una concienciación personal no invadida por elementos nocivos que atentan contra la propia vida.






sábado, 2 de agosto de 2014

MISERIA...ORA PRO NOVIS




Que diferentes somos, siendo como somos huéspedes de un mismo planeta. Que solidez la de nuestra especie que se prolonga hasta parecer inagotable,reincidiendo en los mismos errores y justificándolos.
Nacimiento y muerte nos convierten en hermanos, los clanes familiares nos arraigan en el amor, multiplicando las genéticas haciéndolas interminables.
Las distancias entre unos y otros nos convierten en desconocidos, allí donde el roce no llega la indiferencia es palpable;nada queremos saber de lo que ocurre más allá de nuestros confines, si acaso, estar informados, para poder comparar entre mundos de primeras,segundas y terceras categorías, donde clases pobres, medias y altas conviven de forma civilizada...encarnizadamente.
Estando tan ocupados como estamos en hacer nuestros deberes, aplicando la disciplina que dicta la sociedad, no nos queda tiempo para sugerir un modelo mejor de asfixia, una manera más justa de hacer que los pulmones no se sientan obligados a respirar el oxigeno que les robamos a otros.



Nuestros problemas conviven paralelamente con los problemas ajenos, siendo todos provenientes de un mismo origen. La lucha por la supervivencia.
Vivir no es tan difícil, todo depende de los ajustes y medidas que le exijamos a nuestra existencia.
Tenemos tanto de todo y sigue pareciéndonos que algo nos falta; es un vació que se crea cuando la resaca del aburrimiento por lo que tenemos convierte lo excepcional en monótono, lo imprescindible en inútil, en algo que en su día nos agotó el cuerpo y obligó al hígado a trabajos forzados para obtenerlo.
Tenemos el monopolio de las crisis. Las nuestras nos atañen personalmente y siempre lo son más que las de los otros, que en vez de crisis lo llamamos miseria. La miseria es un estado humano que degrada al ser hasta el suburbio de la decadencia inmoral,con el consentimiento digno del resto de humanos que aceptan en otros ese estado, excusando que es un ajuste de cuentas entre especies para permitir el equilibrio de unas mediante el despojo de otras.
Ya tuvimos nuestras guerras, ya superamos nuestras miserias. Los tiempos nos dan la razón...de algo sirvió tanto cadáver anónimo en las cunetas, algo bueno dejaron los excesos de patriotismo, los ideales sin ideas propias, los dictados en la escuela que nos obligaron a la renuncia personal de nuestros principios para adaptarnos a los fines de un dictador. El tiempo lo cura todo, restablece el orden por dentro y por fuera. Todo es abundancia y prosperidad.




Pero la decadencia, por designio, es un estado que sigue a la abundancia, un circulo en espiral que nunca encuentra sus dos cabos para cerrarse completamente.
Y a ese reajuste económico y moral lo llamamos crisis.
De las grandes crisis nacen las dictaduras. Hay que restituir la moral y el ánimo perdidos. Las masas se unifican, se alborotan, muestran sus garras a través de los guantes de camuflaje. De nada sirven las conciencias, eso son recursos humanos que se agotan cuando nos atañe personalmente el drama.
Las mayorías absolutas deciden que por cantidad ganan, y en esa ganancia va implícita la perdida de libertad de las minorías...y también la de las mayorías, que después del saciarse en el banquete del optimismo padecen acidez de estomago.
Las miserias tienen sus guerras controladas, no aspiran a ganarla. Aceptan su destino como una condena existencial, su inteligencia no emite estímulos de regeneración, es una aceptación hereditaria, un acoplarse sin remedio, una resignación involuntaria que acaba siendo un problema social, para los saciados y para los insaciables.
Las miserias son necesarias para que otros puedan aceptar sus crisis, mirando siempre al que recoge las sobras de esa crisis y nada objeta. Nuestras crisis son un reajuste en los excesos, una posible apertura de conciencia, una visión sin dioptrias, tal vez un desencanto de nuestras vidas,tan cargadas de vicios y cacharros inútiles, que solo sirven para apaciguar el descontento.




Nada se puede hacer,decimos...es cierto. Nuestra guerra particular consiste precisamente en adaptarnos a nosotros mismos sin la coacción de los elementos que nos transforman, esos caprichos que fomentan el consumo y por lo tanto generan empleo, un empleo al que optamos para poder ser a la vez productores y consumidores, así pasamos la vida, gastando nuestras energías en producir para consumir .
Por esa razón no nos queda tiempo para distinguir entre miserias y crisis, convirtiéndonos demás en activistas que fomentan el descontento de aquellos que saltan nuestras vallas, que invaden nuestros derechos, que nos avergüenzan con sus pretensiones de querer ser como nosotros, que vienen a quitarnos el trabajo, el exceso de pan, la sobrecarga moral que almacenamos en nuestras instituciones y que nos reclaman derechos humanos.
Para que amargarnos la vida con problemas ajenos que solo nos atañen cuando ensucian nuestros aseos y remueven nuestras basuras. Para que desperdiciar nuestro intelecto en asuntos tan lejanos que solo bombardean nuestros medios cuando los excrementos sociales rebosan salpicando nuestras sobremesas. Que necesidad hay de preocuparse por lo que no tiene remedio ni depende de nosotros encontrar la solución.
No hay que amargarse la existencia mientra podamos amargar la de otros. Y así, entre el convencimiento de lo irremediable y la convicción de lo imposible arrastramos nuestras crisis con la pretensión de que otros,en mejores condiciones que las nuestras, sean conscientes de ellas y nos ayuden a resolverlas.
Mierda planetaria que abona una tierra destinada a la masificación descontrolada y hambrienta. Humanos que cada vez, mas deshumanizados, hablan de cultura y prosperidad, civismo y avances técnicos.
Y todo ello bajo un mismo sol, ese dios Ra que broncea la piel de los afortunados y chamusca la de los desheredados.
En fin, que mi remordimiento no les amargue un minuto de existencia.



viernes, 25 de julio de 2014

EL DIOS RA



El sol sale cada día para todos, no muestra preferencias por ser humano alguno ni discriminación; tampoco es racista, ni brilla más para los buenos que para los malos; ricos y pobres se benefician de su potencial con los mismos derechos y bendiciones.
El astro sostiene la vida, la fecunda, la incita, la colorea.
Permanece quieto, inmóvil, atrayendo hacia su luz planetas que giran incansablemente a su alrededor a distintas distancias, fríos y estériles los unos, enigmáticos otros, y el más cercano, La tierra, beneficiario directo de su proyección.
La Tierra, con mayúscula, es un pedrusco redondo, esmerilado, refinado y pulido por el centrifugado permanente,flotando en la gravedad del espacio, rodeada de cielos sembrados de estrellas, todas y todos amparados en un mismo espacio. El Universo.
A más no llego. Me quedo hasta donde mi vista y mi conocimiento me permiten. En el universo se mueven las energías, se desplazan los átomos, se diseñan las mayores obras de la ingeniería a las que el ser humano dedica horas y años, intentando averiguar el origen y finalidad de tanto milagro, y cuando llega a un punto de certidumbre, el punto cambia abriendo una nueva incógnita...así sucesivamente.

Quedémonos bajo el sol.

Mientras la luz asciende por el Este arrastrando hacia el Oeste las tinieblas,
se escenifican los acontecimientos rutinarios, actos y acciones emprenden lo cotidiano accionando lo que llamamos vida, cada una en su contexto, implicadas todas en un mismo fin. Sobrevivir.
Al sol le da lo mismo todo cuanto sucede bajo sus radiaciones. El sol permanece impasible, no se cabrea ni se emociona, no altera su constancia ni se desvirtúa. El astro se limita a ejercer su función, seguramente ajeno a su fin y nada interesado en conocer su origen.
Los beneficiarios de su existencia se desviven por su efecto, sienten en su piel el calor enervante de la naturaleza, dedicando sus energías al aprovechamiento de la luz, cumpliendo con sus deberes, racionalizando sus necesidades.
La tierra gira a su alrededor al mismo tiempo que gira sobre si misma, para un reparto equitativo de sus beneficios, de sus inseminaciones, de sus ocasos y sus renacimientos.
El sol es patrocinador de todas las culturas, de todas las existencias y todos los milagros. Si él, nada ni nadie serian posibles.
Nada es nuevo bajo el sol, se dice, por decir algo, digo yo...porque la novedad innovadora es seguir vivo después de tanto competir con el enemigo más temido, el usurpador más inesperado, el traidor mas conocido...La Muerte.




Al sol le debemos casi todo, por no decir todo. Cada semilla fecundada ha cumplido millones de veces las ordenes de su benefactor, reproduciéndose a si misma desde su origen, colaborando al mantenimiento de la existencia para alimentar a sus moradores. Cada ser vivo se alimenta de sol en cada ingestión, distribuye por su organismo las dosis de energía provenientes de sus explosiones, activa sus miembros, oxigena sus neuronas,regula sus tensiones gestionando a cada momento su estado de salud.
El sol afecta nuestro carácter, influye en nuestro estado de ánimo. Somos más alegres y animosos en verano que en invierno, donde buscamos su calor para colorear nuestra piel y regenerarla.
Los países donde el verano es permanente y las lluvias una estación prolongada, son exuberantes en su flora y su fauna, las gentes mas esplendorosas las preocupaciones más pasajeras.
Por designios del poder poderoso que todo lo puede, me refiero al imperio de las mafias que dominan y transforman todo cuanto manipulan en favor de sus incrementos y sus posesiones, el sol altera la calidad de vida de muchos terráqueos, que se ven obligados a las sequías permanentes y malnutriciones, a exposiciones prolongadas bajo calores infrahumanos.
El sol, por si solo, es suficiente, pero necesita la colaboración del agua, la humedad necesaria para llevar a cabo sus efectos. Él absorbe y devuelve , el reseca y alivia, crea vapor y nube, se esconde tras su sombra y permanece inmune a los efectos radioactivos.
Sin su luz, la luna, pasaría desapercibida y los enamorados carecerían de tema para sus exposiciones, las brujas la desafiarían y las noches serían eternamente oscuras.
Gracias al sol el mar se llena de tornasoles, de chispeantes luces, de translucidos fondos.
Todo hierve bajo el sol. Todo sacrificio carga con su insistencia, toda luz se alimenta de oscuridad. Cada ser vive según su área luminosa, su ánimo instintivo, su voluntad de ser .

El sol sale cada día para todos, disfrutarlo pues. Buenas vacaciones.










viernes, 18 de julio de 2014

DESPERTAR





El momento más importante del día es sin duda alguna el despertar. Abrir los ojos a un nuevo día es la rutina que conlleva la mayor carga de energía presta a ser desmenuzada .
Como toda costumbre y más si la hemos convertido en mecánica, la importancia de ese momento nos pasa desapercibida, y lo único que nos conmueve es la pereza, el desentumecimiento y la sobrecarga emocional que nos obliga a levantarnos para hacer un montón de cosas que no nos apetecen.
Cada ser reacciona de diferente manera, a pesar de que la inercia del suceso es la misma en todos los humanos, quiero decir que el acto en si contiene una razón unánime. Despertar después de dormir es lógico y natural, lo que no es tan lógico ni natural es despertarse cansado o malhumorado, lleno de rabia o cargado de preocupaciones.
La primera reacción es biológica, hay que desalojar las vísceras y aliviar el cuerpo. Acto seguido, pensar...o no... depende de cada uno.



Pensar es también una rutina que nos impone la existencia; somos animales racionales, cavilamos, elucubramos, especulamos, distinguimos, o no, los efectos colaterales que causan nuestras acciones, la repercusión medioambiental que contaminamos con nuestras ideas y sobre todo, la energía que malgastamos en dejar a un lado nuestra verdadera identidad para ser aquello que nos obligan a ser, pensar lo que nos dictan y mantenernos al margen de investigar quienes somos y quienes son los que se toman tanto trabajo ( bien remunerado) para dirigir nuestras vidas y nuestros despertares.
La insatisfacción es la reina, la nota predominante en la mayoría de despertares. Abrir los ojos y, en la penumbra, ver más luz de la que veremos en todo el día. El lapsus relajado que nos otorga la conciencia, ese momento de lucidez reservada solo al despertar, es un bien que pasa lastimeramente.
En breves minutos consumimos todo el trayecto de nuestra existencia. Tal suceso ocurre sobre todo en aquellas personas que día a día se van sobrecargando de pesadumbre y descontento,insatisfechas con lo que son y con lo que les hacen ser.
Son apenas unos instantes de lucidez mental, lucidez esporádica y reactiva que insiste en iluminarnos cada mañana, recién salidos del coma soporífero del sueño y prestos a seguir el día con más de lo mismo.
El despertar de un niño en su primera infancia es un reclamo a la necesidad que le obliga a seguir vivo. Su fijación es el hambre, la higiene, las dosis de amor que le hacen humano,la ternura, la protección...
En el despertar de un adolescente predomina la fantasía. El mundo es del color que él quiere y lo diseña según sus cálculos y mediciones. Todo despertar esta lleno de vitaminas y estimulantes, no necesita pensar, es actividad pura y sin restricciones.



La adolescencia es temporal, como sus despertares. Cede paso al realismo puro y duro de las insatisfacciones. La juventud es la toma de consciencia por la fuerza y la alternación de la misma por sus repercusiones.
Así seguimos después de aceptar que entramos en años, despertando con alteraciones cardíacas, abriendo los ojos de manera mecánica, deseando el despertar de un niño para obligarnos a seguir vivos.
Envejecemos. Alargamos el hospedaje entre las sabanas todo cuanto podemos. Abrir los ojos da miedo, es casi una obscenidad ver en lo que nos hemos resumido. Un tiempo de vida que ha transcurrido entre el despertar y el sueño, con intervalos de vida activa, donde no hemos abierto los ojos más que para continuar ciegos y dormidos.
El despertar debería ser un agradecimiento diario al renacimiento. Abrir los ojos y ver la luz después de haber permanecido unas horas en el país de quien sabe donde, sumergidos en la nada que todo lo sabe, desamparados de nosotros mismos, cobijados por la noche que todo lo pierde.
Despertar y sentir que estamos vivos, que pertenecemos al primer mundo donde el agua caliente desentumece nuestra epidermis y el aroma de café despeja nuestros sentidos.
Agradecernos el derecho a ser más que otros sin haber ganado ninguna batalla propia ni arriesgado nuestro sentido común en merecer tal derecho.
Abrir los ojos retando a lo imprevisto, sin planes previstos ni aturdimientos mentales, recobrando esa infancia donde solo pretendíamos crecer, ajenos a esa pretensión, guiados por el instinto, respaldados por la necesidad.
Despertar es un acontecimiento solemne, una bienvenida, un punto y seguido a la vida, la simplicidad de lo permanente, la osadía de seguir, el culto al sol, la realidad de ser.
No olvidemos nunca nada de eso cada vez que abrimos los ojos, el resto del día podemos seguir, si lo preferimos, inmersos en la ceguera total de lo cotidiano.




martes, 1 de julio de 2014

LA PROFUNDIDAD DEL MIEDO





La profundidad del miedo es infinita, inconmensurable, indestructible.
Cada átomo tiene su porción, compartiendo espacio con la inteligencia para disuadirlo, la fuerza para soportarlo y la capacidad para reconocer su origen.
El miedo es un sentido añadido a la totalidad de los sentidos,todos ellos se resienten y deterioran con su efecto.
Se nos pone la piel de gallina, como primera reacción ante el miedo y el corazón acelera su ritmo. Hay quien se caga de miedo y también quien se paraliza.
Su capacidad de destrucción es tan grande que maneja la sabiduría del mundo y la convierte en pánico colectivo.
Es el coco que mece la cuna, la bruja piruja que devora niños desobedientes, el demonio, el fruto prohibido, los diez mandamientos, los experimentos irracionales, el poder, la bomba atómica...
Es el arma de destrucción masiva más eficaz, el encargado del mantenimiento interno, el dictador con más experiencia, más antigüedad y el causante del estancamiento evolutivo personal y social.



Es el primer síntoma que aparece, junto con el hambre; aliado con la oscuridad,
socio de la ignorancia, traficante del remordimiento.
Nadie se libra del miedo, es un factor añadido al cuerpo, como las extremidades los órganos y las vísceras, devorando lentamente su integridad, circulando por las arterias como un colesterol maligno, absorbiendo la médula hasta el cerebro, causando verdaderos estragos emocionales.
Nadie acude al médico por estar atacado de miedo, el mero hecho de acudir por otras causas ya provoca el miedo. Sin embargo es el virus que potencia el resto de enfermedades y a su vez son estas las que aumentan el miedo.
Existen métodos disuasorios para sacudirlo, para alejarlo y mantenerlo a raya. Todos ellos son atenuantes que actúan como engañabobos, con el consentimiento del bobo, ha veces desconoce el engaño, otras lo acepta.
Las drogas, los fármacos, el alcohol, en desproporción o como habito , son amigos que más tarde o más temprano reclaman su servicio, exigen mayor cantidad y abren las puertas del subconsciente apareciendo todos los miedos acumulados retenidos, más los añadidos por el malestar.
Todos los miedos derivan de un único miedo. El miedo a la muerte.

Afortunadamente la vida ofrece distracciones suficientes para evitar pensar constantemente en ella. Pero a la muerte le basta una décima de segundo para hacer acto de presencia y acabar en un suspiro con el suspiro.
Si pensásemos más asiduamente en la muerte corregiríamos detalles que nos conducen precipitadamente a ella.
Curiosamente cuando eludimos el miedo, cuando nos atrevemos a las temeridades más temerarias, cuando llenamos la mente con imposibles y nos obstinamos en conseguirlos cueste lo que cueste, cuando nos atiborramos de mierda ingerida y mierda obligada; en esas ocasiones envalentonadas donde nos enfrentamos al miedo sin conocer su arsenal...
Todo el trayecto de vida se ve amenazado por un fin común, no se salva nadie.
Pero ese trayecto está lleno de escollos, de malestar, de lucha, de incertidumbre e inseguridad. Es el trayecto lo que produce miedo, dolor y angustia. Con la muerte se acaban los miedos.




Existen,pero, verdaderos expertos en generarlo, esperpentos llenos de miedo que exteriorizan su miedo causando miedo a los demás.
Conocedores del mecanismo que lo acciona manejan dioses y dictaduras, siembran carencias y pregonan biblias y coranes, erigen ídolos de cartón piedra, de barro, de madera, materiales todos biodegradables ,como sus dioses.
Son los suministradores del pánico, los que mantienen un orden común que les favorece, adiestran mentes inyectando miedo, fomentan el machismo, la xenofobia, la incultura, el hambre. Trafican con experimentos químicos, virus, epidemias.
Ellos no creen en dios alguno, saben que no existe por eso no le temen ni a él ni a sus represalias.
Dios existe porque existe el miedo. La necesidad de que exista es por interés personal, todos le pedimos algo, todos confiamos en que resuelva nuestros problemas, todos esperamos milagros y reencarnaciones...no queremos perder nada de lo que tenemos, queremos volver una y otra vez, aunque sea para seguir soportando el miedo.


Con la muerte dejamos espacio para nuevas vidas, oportunidad para regeneraciones, posibilidad de evoluciones culturales que liberen las conciencias y descubran el potencial manipulador del miedo.
Y el universo se mofa de nosotros. Insectos espaciales hambrientos de nada y saciados de miedo. Indefensos planetarios que miramos al cielo esperando una luz que ilumine nuestras mentes, un retorno que colme nuestras ambiciones, una inmortalidad que garantice nuestra ignorancia.
En el origen de las estrellas esta el verdadero dios, la fuerza de la vida, el sentido de la nada. Aquello que hagamos bien sera la herencia futura,la religión sin ídolos, el bienestar y la sabiduría.
Grandes como somos ante la prepotencia ,e indefensos ante el miedo que nos consume, mortales ,al fin y al cabo.












miércoles, 11 de junio de 2014

DESNUTRICIÓN INTELECTUAL


Flor de calabaza hembra
Tengo la gran suerte de poder trabajar mi propio huerto, es pequeño, una extensión al alcance de mis fuerzas y de mi tiempo, lo justo para que no falte ni se desperdicie nada de la energía que la naturaleza y yo invertimos en él.
De todos los placeres de la vida este es quizás uno de los más rentables - y no lo digo porque se pueda hacer negocio vendiendo el producto. Yo lo consumo mismamente; hago conservas si no puedo consumirlo a tiempo y regalo alguna pequeña parte a gente amiga y familia
La rentabilidad de un huerto tiene múltiples beneficios, pero hay que estar al loro y desmenuzar cada parte de la rentabilidad hasta encontrar la suma total que alimenta el cuerpo e incrementa de la sabiduría.



Flor de calabaza macho y abeja polinizando
Estar al loro es una expresión vulgar que en síntesis significa poner la mano de obra, la conciencia, el conocimiento y el amor necesarios para que unos simples vegetales dejen la simplicidad y se conviertan en lo que milagrosamente son. Un milagro de la naturaleza.
Tal milagro tiene su explicación desglosando su misterio, pasando a ser una labor en la que intervienen todos los elementos de la naturaleza y algunos responsables cuya colaboración es imprescindible para que las semillas emerjan como tallos, los tallos se llenen de hojas y de las hojas broten flores...y éstas acaben siendo un alimento cuya finalidad es la de colaborar a que las personas sigan existiendo.

Tomate pera
El arte de sembrar y cosechar ha ido dejando paso a la industrialización, perdiendo en la costumbre y la rutina la belleza y el agradecimiento de una misión tan primitiva como la misma vida. El agricultor conoce su oficio. Conoce el tiempo de siembra y recolección, que abonos son necesarios, que química protectora actuara de defensa, envenenando el producto, la tierra y el ambiente, repercutiendo en la salud humana y desnaturalizando cada vez más lo natural del proceso.
Las grandes empresas tiene siempre como desventaja la pérdida de lo natural, por falta de mano de obra para el mantenimiento. Las prisas y el interés por una mayor producción eliminan cualquier arte y cualquier interés por mimar y agradecer, observar y aprender, involucionando en pos de la evolución.
Esto sucede porque cada vez es mayor la demanda, cada vez mayores las exigencias y con el invento de la globalización, la facilidad de intercambio y el efecto de los invernaderos podemos comer todo el año todo tipo de frutas y verduras, insípidas, maduradas sin sol y plasticosas.

Maíz dulce
Todos deberíamos disponer de un pequeño espacio, tan pequeño como un balcón o un ático donde poder sembrar y cosechar; unas macetas grandes o un acoplamiento parcelado, aprendiendo y admirando a un tiempo un proceso maravillosos que alimentaria nuestro cuerpo y nuestro intelecto, haciendo de la comida un placer doblemente alimenticio.
Yo vivo en el campo, en una casa de alquiler donde puedo disponer de un trozo de terreno. Todo es puramente ecológico, cuido y mimo todo como si de mi cuerpo se tratara.
El trabajo del campo siempre ha estado mirado como un oficio inferior, para gentes rudas y escasas. Sin embargo en tiempos de penuria saber plantar y cosechar nos resuelve la vida, más que ser un experto en informática. Conocer el valor de una semilla es potenciar la supervivencia.
Es un trabajo relajante y entretenido, cada día se aprende algo y se aporta una mejora.Para todos esos que se aburren, que no saben que hacer con su tiempo, que vegetan, pudiendo sembrar vegetales, recibiendo a cambio un placer fecundo y fértil.
En las escuelas se enseña de todo, pero se omite la agricultura, tal vez alguna referencia en ciencias naturales, pero sin práctica, esencial para conocer a fondo.

Cebolla
Tierra, agua y sol son los elementos imprescindibles, también el viento que limpia, sacude y siembra. El fuego- determinante- para el sacrificio de la consumación-consumición.

Las semillas permanecen largo tiempo ivernando en algún recipiente oscuro y silencioso. Impacientes esperan el día de multiplicarse, dividirse, sumarse y restarse. Tienen, en su comprimido espacio, toda la consciencia del universo, conocen su misión pero desconocen su destino.
Me imagino su placer cuando, liberadas, se envuelven de tierra sintiendo la humedad del agua y el condimento del sol. Como se desperezan y abren , como perforan la tierra con sus raíces, hacia abajo, y elevan sus tallos, respirando y liberando oxigeno
Cuando las tengo en mi mano solo veo pequeñas e indefensas acumulaciones de átomos, todos de distintas formas y tamaños. Un potencial fructífero y sensible.
Preparo la tierra acolchada y la abono con estiércol, con detritos naturales. Trasplanto los esquejes o siembro directamente las semillas, como por ejemplo las del maíz ,judías ,calabazas...
Sigo diariamente el proceso de crecimiento. Cada día, al levantarme, lo primero que hago es un ejercicio de contemplación. Y miro y remiro detenidamente pensando y analizando. Ese es mi tiempo de meditación.

Parte del huerto
La calabaza es enorme, no para de expandirse invadiendo todo el terreno a su alcance. Cuando sus flores han polinizado las recojo y las rebozo con tempura , las frio en aceite de girasol, el de oliva es demasiado denso, a veces las relleno con un pequeño trozo de queso fresco de cabra. Son una delicia, pero hay que quitarles el sexo, que esta en la parte de trasera, porque es amargo. La misma planta da flores macho y hembra.
La abejas, importantes trabajadoras, encargadas de polinizar, llenan las flores yendo y trayendo orgasmos aéreos, que serán los que fecundaran los frutos. Si exterminamos las abejas cometemos un terrible crimen contra toda la humanidad, ellas son las principales operarias para que los frutos crezcan. Aunque imagino que ya existen otros medios para sustituirlas, experimentos preventivos llevados a cabo por el conocimiento mismo del enorme poder de destrucción humana.
Primero semilla, después tallo recubierto de hojas y flores. Flores que se transforman en frutos, frutos repletos de semillas, semillas que sucumben y acaban en vertederos, o en el estómago de algún ovíparo; con suerte caen en suelo fértil, o son transportadas por el viento. Tal vez, con esperanza, se dejen reposar en un recipiente hasta que envejezcan y vuelvan a ser sembradas.
Ciclo interminable de siembras y recolectas. Ciclo vital para la manutención humana que se nutre sin paladear el enorme esfuerzo que hace la vida para que todos sigamos existiendo. Todas las semillas provienen genéricamente de las primeras,el misterio inescrutable es conocer el origen de las primeras.


Abeja polinizando melones
En mi opinión, devoramos, mas que comemos. Ingerimos rutina desconociendo el valor de cada cosa que nos mantiene en vida.


Judias
Hay semillas suficientes para sembrar todo el planeta, insistiendo en los lugares con más hambruna. Enseñando a las gentes a plantar y cosechar, con cursos de formación.
Hay sol para todos, incluso en los países con más hambruna y es gratuito. Hay agua que puede ser trasladada, encauzada, encarcelada en pantanos, encontrada en perforaciones y suministrada. Hay tierra presta para ser abonada, con la cantidad de desechos orgánicos que acumulamos los del primer mundo hay abono de sobras para el tercero.
Hay políticas y políticos incompetentes que no saben o no conocen o prefieren ignorar que hay posibilidad de acabar con la miseria, con la hambruna y con el problema de la emigración, solo utilizando la lógica y la sabiduría además de la consciencia.
Pero si somos incapaces de analizar lo que comemos, de saber como se produce, de pensar en el esfuerzo común de todos los elementos para sostenernos y eternizarnos...difícilmente podremos concienciar al capitalismo de que el consumismo es un deterioro de la vida natural, de que el mayor consumo seria que todos, sin descartar a nadie, pudiésemos ser consumidores igualitarios, abastecernos de las necesidades obligatorias...y déjense de mentirnos con los derechos humanos, a ellos les enriquecen las miserias, a nosotros nos mantienen , a otros les matan. Todos somos beneficiarios directos de la hambruna...y sin remordimiento ni juicio. Nadie esta a salvo de pasarse a un nivel inferior,ellos deciden.







jueves, 24 de abril de 2014

VACÍO





Estoy vacía.
Doy constancia de este estado de gravidez pesado y monótono que me ataca de tanto en tanto, sin saber exactamente las circunstancias que provocan esta insuficiencia creativa que me mantiene en suspensión entre ser yo, o descansar de mi misma.
Este es un virus sin prescripción facultativa que ataca y vulnera la porosidad del alma, infiltrándose calladamente, absorbiendo los jugos del numen, paralizando todo mecanismo externo que pudiera insinuar un ápice de actividad interna capaz de transformar lo cotidiano en excelente, lo vulgar en poesía, las maniobras superficiales en obras de gran tonelaje donde excretar el máximo de fluidos líquidos y sólidos contenidos en la sangre.
Es un deterioro sin precisión ni tiempo. Es un estar muerto a sabiendas que se está vivo: una morbosidad consciente que degenera la parte intuitiva y la convierte en pesadilla condicionada al poder de las indecisiones.
Una quiere y no puede; se sustenta irracionalmente de su propia desgracia engañándose a si misma con argumentos de folletín barato, descendiendo a los suburbios del inconsciente ,escarbando en las mazmorras ancestrales para encontrar un significado a tal vacío, un espacio vital donde un extirpar las vísceras del aburrimiento y hacer con ellas una obra de grandes dimensiones.
La autopsia no da resultados de envenenamiento alguno. Todo parece estar en orden ordinario y convencional; no se detecta pasivo ni activo: el asco es un detonante que no estalla, solo inquieta.
Así pasan los días con sus horas, sus minutos, sus segundos y sus milésimas.
Todo paralizado.





El vacío es un espacio lleno de todo, solo hay que saber en que momento se percibe movimiento. Se ha consumido la energía y debe recargarse. Pero la espera es pasiva no se acepta, inquieta y exige reposo.
No es la primera vez que esto me ocurre y sospecho que tampoco será la última. Si tuviese que describir los síntomas más relevantes los diseñaría en un escenario completamente en blanco con un punto negro en el centro. Situada en el centro de ese punto divisando un universo de nada, un infinito espacio en blanco carente de actividad, de color,sin sonido ni aromas: una inmensidad donde la única referencia de mi existencia es ese diminuto punto negro que se sostiene para sostenerme ,evitando mi definitiva caída hacia la nada.
Mi naturaleza me exige más de lo que me da. Mi carácter es fuerte pero vulnerable, se distorsiona cuando los elementos se niegan a colaborar en el crecimiento,con el poder que me otorga el entendimiento. Quiero atravesar los límites de la paranoia, deshacerme de todo lo inculcado,erradicar toda semilla plantada durante la ausencia de mis misma ,mientras esperaba el germen de la sabiduría.
Un universo en blanco ausente de colores y dinamismo. Un enorme lienzo invalido y yermo , a la espera de mi vuelta, de mi potencial encarcelado, de mis delirios de ser vivo y latente desvirgando sentimientos vírgenes.
Pero todo subyace en el invernadero aparatosamente camuflado bajo toneladas de espeso estiércol, terreno abonado por experiencias fofas y desgarbadas, sedimentos fósiles que tal vez nunca vean la luz del sol,ni aborten fetos mal engendrados.
Es un tiempo de espera desesperante; un tiempo sin matices ni líneas. Completamente blanco.
Tengo un refugio, construido a base de mis propios despojos. En el suelo cobijarme en tiempos de nada, escondida de mi misma, sonriendo bobamente a todo aquel que me mira con extrañeza porque no me ve: un refugio para esconderme cuando me apetece ser de nadie, cuando las horas me devoran con ansiedad carnívora.

A LA ESPERA-  óleo- THERESSA

Puede parecer un tanto dramático este desespero, para todo aquel que nunca se ha sentido vacío, para quien no ha sentido nunca la ausencia de si mismo, ni conoce la plenitud inquietante de la creatividad.
Me anima el silencio que entre la niebla me alerta de un mundo más allá del blanco. Me mantiene en el formol conservador dentro de un tubo de ensayo, como cuando era un feto sujeta al cordón que me alimentaba y nada sabía del exterior que me esperaba.

Escribo, porque las letras supuran desde esa caverna del intelecto que se resiste a la parálisis total.
Cuando escribo ensucio el blanco con el vómito expresivo de aquello que sienta mal y que se debe expulsar. A la vez digiero, adiestrando al cuerpo a ser contenedor de vacíos y repletos.
Es un tiempo opaco sin opción a nada. Tiempo de sentencia por infringir las leyes de la espontaneidad, por engendrar forzudamente estados ingrávidos flotando en el espacio sin apenas saber volar.
Estoy vacía.